El
Concejo de Grado
Es un municipio situado en la zona
central de Asturias. Está limitado al norte por Candamo y las Regueras, al este
con Proaza, Santo Adriano y Oviedo, al sur con Teverga y Yermes y Tameza y al
oeste con Belmonte de Miranda y Salas. Tiene una extensión de 221,6 kilómetros
cuadrados.
Sus principales núcleos de población son por orden de habitantes: la villa de
Grado, Peñaflor, Castañedo, Fuejo, Bayo, La Mata, Acebedo, Sama de Grado y
Llantrales. Se encuentra a una distancia de la capital del Principado de 26
kilómetros y su principal vía de comunicación es la carretera N-634 que cruza el
concejo de este a oeste pasando por el centro de la villa.
Es un concejo bastante accidentado con unas alturas máximas que van desde los
1.450 metros del Pico Berza, hasta la mínima del río Nalón, otros picos
importantes a destacar son Lloural, el Caldoveiro y la sierra del Pedrosio.
La mayor parte de la población se concentra en las fértiles vegas del Nalón y
del Cubia. Sus manchas arbóreas están integradas por especies autónomas como el
roble, el haya y abedul. Entre su fauna destacan el jabalí, el venado, los
urogallos incluso algún oso pardo. Son importantes sus ferias ganaderas así como
su importante mercado dominical.
Capital
Es la villa de Grado, tiene más de la
mitad de población del concejo 6.926 habitantes que reciben el curioso nombre de
"moscones/as". En ella se concentra todas las actividades del sector servicios.
Si alguna particularidad tiene la villa de Grado es su amplia y arraigada
tradición comercial, y el hecho de que el comercio local permanezca abierto
todos los domingos del año.
Los domingos es también día de mercado en Grado – junto con los miércoles,
cuando también se celebra – y es este día cuando los puestos ambulantes
instalados en las calles y plazas más céntricas de la villa se unen al comercio
local en una animada actividad mercantil en la que colores, olores, trasiegos y
conversaciones componen la más pintoresca y reconocida imagen de la villa
moscona. Paisaje y paisanaje se funden este día dominical entre el frescor de
los productos de la rica huerta moscona, el olor del pan de escanda y los
embutidos de la tierra, los trapos de mil colores y los artículos más variados…
acompañados siempre por un comercio fijo bien surtido de tejidos y confecciones,
ferretería, muebles, decoración, hogar, alimentación, etc., y completado por la
presencia de la amplia hostelería local, con su variada oferta gastronómica.
Así, toda la villa de Grado se convierte, domingo a domingo, en un gran centro
comercial abierto, en el que el casco histórico se presenta en el mejor marco
para mostrar, a modo de gran escaparate al aire libre, la cultura y tradición
comercial locales, y que propios y visitantes, jóvenes y mayores, disfrutan por
igual.
Mosconas y moscones. Orígenes de un gentilicio
La razón por la que los habitantes de Grado son conocidos como moscones es
incierta, pero si es cierto que todos asumen este gentilicio con orgullo y
presunción. Prueba de ello son los galardones anuales denominados
Moscones de Oro,
que la Asociación de Amigos de Grado concede cada año a las persona o
instituciones que se han destacado en su contribución al progreso y
reconocimiento de la tierra moscona.
Sobre el origen del gentilicio moscón existen diversas hipótesis, ninguna de lla
confirmada con certeza. Algunas remontan sus raíces a la notoriedad de una
acaudalada familia de la villa en la Baja Edad Media, la familia Mosca, mientras
otras hacen referencia a las emboscadas contra las tropas francesas en el
angosto paso de Peñaflor, donde los milicianos de Grado disparaban desde ambos
lados haciendo silbar sus balas como "moscones".
Sea como fuere, lo cierto es que los moscones y mosconas se muestran felices con
su gentilicio, siendo este utilizado y representado profusamente como un gordo,
nervudo, y peludo moscón, a la mayor gloria de Grado
Evolución demográfica
Este concejo tenía a principios del
siglo XX, una población de 17.296 habitantes, dando ya en su censo de 1.996 una
población de 12.047. Esta pérdida no fue durante toda la centuria, fue a partir
de 1.950, cuando empezó a perder población. Este éxodo coincide con el que hubo
en toda Asturias de la población rural, pero con una diferencia aquí, ya que
aunque su población se traslada a las ciudades del centro asturiano, también se
dirige a la propia capital del concejo. Esto en números nos da que las zonas
rurales pierden un 61% de su población, pero que su capital se incrementa en un
74%.
Traducido al campo económico nos da que el sector servicios está en casi su
totalidad en Grado capital. El sector secundario da empleo casi exclusivamente
en las edificaciones de obras públicas. Mientras que el sector primario queda
relegado al segundo término con una pujante huerta.
Su pirámide de edad nos da un progresivo envejecimiento, siendo las personas con
más de 60 años el 30% de la población y las menores de 20 sólo son el 22%.
En el momento actual la población se encuentra en un reparto completamente
diferente, así la mayor parte de la población se concentra en la capital y en
las parroquias situadas en la parte norte, las más próximas a la carretera
N-634. Por el contrario, se despueblan las emplazadas en torno al valle de Cubia
y sus afluentes, quedando totalmente deshabitada la de Santo Adriano del Monte.
Se mantiene a pesar de ello, una pujante huerta que lleva sus productos al
mercado de la villa y a otros más lejanos, y una importante cabaña ganadera, con
más de nueve mil cabezas, de las que más de cuatro mil son de raza asturiana.
También hay que destacar que gran parte de la agricultura es de carácter
autosuficiente y ha sido reemplazada por la ganadería vacuna. De tres o cuatro
vacas por casa, que era lo habitual en la economía antigua se pasa a un número
mucho mayor, que en los últimos tiempos tiende a incrementarse. En un primer
momento se encaminó a la producción lechera, con la introducción de vacas raza
frisonas, y en la actualidad se tiende a potenciar la vaca de raza asturiana, la
vaca roxa que a su gran capacidad cárnica une una rusticidad que se basa en su
adaptación a las condiciones ambientales.
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