El
Concejo de Avilés.
Pequeño concejo de 25,34 kilómetros
cuadrados de superficie que representa el 0,239% de extensión del Principado,
situado en el centro de la costa asturiana y a 26 Km. de Oviedo. Está limitado
por el mar Cantábrico y por los concejos de Gozón al este, Corvera al sur y
Castrillon e Illas al oeste. Los núcleos de población con más habitantes en el
concejo de Avilés son, por este orden: Avilés capital, Miranda, Heros, Caliero,
Tabiella y Sablera.
Toda su superficie se reparte entre la rasa costera y los montes que lo cierran
por el sur, aunque es la ría de Avilés que está encajada en la rasa, la que
continúa al interior del Cabo Peñas y marca la morfología del territorio. La ría
ocupa el 3% de toda la superficie, llegando después de tres millas de muelles
hasta el centro de la ciudad que está en su orilla occidental que ha permitido
el asentamiento histórico de la población, ya que esta hoya es baja y plana
frente a las alturas de Carbayedos, Tuñes o El Estrellín en el lado opuesto.
Hablar de Avilés ciudad y Avilés concejo es sinónimo. En ella está el segundo
puerto en importancia de la región, su posición central le da el privilegiado
puesto de estar en el nudo de comunicaciones, incluido el aeropuerto de Asturias
a 14 kilómetro.
Evolución demográfica
Estas dos palabras suelen ir unidas y en
el caso del concejo de Avilés también. En un primer momento su economía se basa
en los sectores tradicionales, los agrarios y artesanales.
Su proceso industrial despega de un modo lento en el siglo XIX en la que hay que
destacar La Real Compañía Asturiana de Minas con capital belga que fue ampliando
su influencia, pasando por el sector metalúrgico y químico, destacando del mismo
modo su puerto, y la construcción de la dársena de San Juan de Nieva, exigencia
de los nuevos buques de vapor. Aparece el Ferrocarril del Norte que llega en
1890 y esto acelera su industrialización, surgen fábricas de vidrio, tejidos,
curtidoras. En 1890 se cuenta con teléfono y ya hay correo diario, se construye
el nuevo puente de San Sebastián con material de hierro para derribar el de los
Pilares con el fin de encauzar la ría y el puerto local.
En este siglo XIX, se realizan muchas otras obras como la Cámara de Comercio, el
Asilo de Ancianos, los primeros Juegos Florales, la Escuela de Artes y Oficios y
muchas otras que configurarán el Avilés del siglo XX.
En este siglo, la villa logra su engrandecimiento cultural y económico. Su
entorno es ocupado por las naves de factorías, viviendas para las familias
obreras que acuden a trabajar en las minas y en las industrias, exigiéndose una
nueva infraestructura, en la que hubo mucho de improvisación, pero que se va
superando con nuevas calles, alcantarillado y agua a través del canal del Narcea.
También se instalan nuevas industrias de metalúrgica y del vidrio, de las que ya
gozaba de cierta tradición en el siglo pasado.
El trafico portuario adquiere nuevo ritmo, ya que pasa de puerto carbonero a
mineralero y de productos acabados, procedentes de la industria de la zona. En
todo hay que destacar el cambio social que también se produjo. Variando su
emigración a las Américas, por colapso, a partir de los años cincuenta, por la
llegada en masa de personas emigrantes venidos de toda España, que hace que la
tendencia que había tenido Avilés durante años cambiara, multiplicando y
rejuveneciendo su población. Este fenómeno es uno de los más destacables en toda
la historia contemporánea de Avilés, ya que su consecuencia fue un proceso de
industrialización y explosión demográfica salvaje, que trajo unas secuelas de
difícil evaluación todavía hoy en día.
Todo este gentío venía al concejo buscando la promesa de una vida más fácil y un
enriquecimiento que ayudara a toda la gente a salir de una España castigada por
la posguerra, circunstancia ésta que pagó muy cara la ciudad de Avilés, ya que
se produjo un déficit de viviendas, inexistencia de infraestructuras de
saneamiento en los nuevos barrios obreros, que se dispersan por toda la ciudad y
lo más destacable, una contaminación que rompía todas las reglas de la salud. Si
podemos encontrar, de todas maneras, una parte positiva en todo esto y es que se
situó con una segunda generación que llega a ser la de mayor densidad de
población juvenil de toda Europa.
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